Finaliza taller de verano de Stop Motion con la grosa tallerista Fernanda Barros CC @mssachile
Pedro Lemebel © Cortesía FIL Guadalajara/Pedro Andres
Pedro Lemebel en la FIL Guadalajara 2011. No hay nada más que añadir.
Aquí la crónica de Roberto Careaga en La Tercera:
Yo muerdo la mano”, dice Pedro Lemebel con ese hilo de voz que le dejó el cáncer. “Una voz como la del Doctor Mortis”, precisa. Las luces están apagadas y él de negro entero sobre una pantalla con imágenes del Santiago y el mar, pone en escena la lectura dramatizada de Susurrucucu Paloma. Su show en la Feria del Libro de Guadalajara. Un acto de provocación y circo que llenó la sala. “Uno puedo andar toda Lady, abre la boca y sale este rugido”, insiste. Y vaya qué ruge: del Presidente Sebastián Piñera hasta la misma feria, el cronista les disparó a todos. “Vengo gratis a entretenerlos, pero digo lo que quiero”, lanzó.
Lemebel llegó el martes a Guadalajara y por la tarde se apareció por el pabellón chileno, como una sombra oscura, silenciosa, perturbadora. En algún momento, un fotógrafo del Consejo de la Cultura le pidió un retrato, él tomó un poco de agua de la que bebía y le tiró un chorro de vuelta. Nada de fotos. Ya se sabe: la fiesta no empieza sin Lemebel. La cordialidad imperante entre los escritores chilenos la quebró él en el siempre ameno café del stand nacional. Sin provocación alguna, dejó caer un vaso de agua sobre Oscar Contardo. Ninguno dijo nada. El autor de Raro, dice que el cronista estaba “tonteando”, que sólo fue el “palito para revolver el café”. Otros, dicen que a Lemebel no le gusta que amenacen su lugar de cronista homosexual.









